Vito Alessio Álvarez Rodríguez

ALUMNO NORMALISTA: Maestro, gracias por seguir charlando sobre ese extraordinario filósofo educativo Iván Illich, que presagió a 50 años de distancia los que sería la educación en este siglo. Por lo que a bote pronto le pregunto: Si la base de su planteamiento era la desescolarización de la sociedad, a bote pronto le pregunto: ¿Cuáles son los argumentos sustentados por él para su radical propuesta de desescolarización de la sociedad?.
MAESTRO: La desescolarización es un movimiento que propone la desaparición de la escuela, como una reacción radical al mito de la escuela como única institución que educa. Illich sostiene que se debe entregar la misión educativa a la sociedad convivencial y humana, que ofrece al hombre la enorme posibilidad de ejercer la acción, en forma más autónoma y creativa, con la ayuda de las herramientas menos controladas por otros.
ALUMNO: Si analizamos concienzudamente esta afirmación, tenemos que reconocer el pensamiento visionario de Illich, pues sin tener conocimiento en ese momento, de la posterior aparición de las tecnologías de la comunicación y la información ni del Internet, vislumbra ya la aparición de esas herramientas menos controlables por otros. Por lo que la siguiente pregunta sería: ¿Cómo imaginaba que debería ser la educación del futuro?.
MAESTRO: Él creía que un verdadero sistema educativo debería proponerse los objetivos siguientes: a).- A todos los que desearan aprender debería dárseles acceso a las fuentes existentes, sin importar la edad y su condición social, (la educación para todos actual). b).- Es preciso que los que deseen impartir sus conocimientos puedan encontrar otra persona que quiera adquirirlos, (habilidad de encontrar información y transformarla en conocimiento, utilizando el Internet de hoy), y c).- Un sistema tal, que supondría la existencia de garantías constitucionales, pactadas por la educación, para evitar que el aprendiz deba someterse obligatoriamente a un programa imperativo y una segregación fundada en la posesión de certificados y diplomas,(el autodidactismo, objetivo central de la educación del siglo XXI).
ALUMNO: Así como usted lo señala, mencionándonos los objetivos que debería tener un sistema educativo según Illich y lo que estamos viendo de lo que puede ser la educación del siglo XXI, pregunto: ¿Su concepción visionaria que le permitió la elaboración de su teoría de la desescolarización, fue motivada por el estudio minucioso de la educación institucionalizada y la institución escolar?.
MAESTRO: Seguro, por supuesto que fue debido a un análisis severo de las condiciones en la que se desarrollaba la educación en América Latina a mediados del siglo pasado, señalando los mitos en que descansa el prestigio de la escuela: El mito de los valores institucionales, el de la medición de los valores, el de los valores envasados y el mito de progreso eterno.
ALUMNO: Interesantes planteamientos: ¿Sería tan amable en abundar sobre ellos, dándonos una idea somera de cada uno?.
MAESTRO: Claro, a mi leal saber y entender, el primero referente a los valores institucionalizados, Illich lo fundamenta en la falsa creencia que el proceso de escolarización produce algo de valor y, por consiguiente, es la razón de que genera su demanda. Se asume que la escuela es productora de aprendizaje y que la existencia de esas instituciones educativas produce escolaridad. Sostiene que la escuela enseña que el resultado de asistir a ella, el educando logra un aprendizaje significativo, y que su valor aumenta con la cantidad de información recibida; lo cual permite que este valor pueda medirse y documentarse mediante grados y diplomas.
ALUMNO: Razonamientos muy lúcidos, que vale la pena tener en cuenta en nuestras clases de pedagogía, pero para que quede claro en nosotros esas ideas: ¿Le es posible expresar la contraposición a esos postulados?.
MAESTRO: Con todo gusto, veamos, el pedagogo postula que el aprendizaje es la actividad humana que menos manipulación de terceros requiere. Y que la mayor parte del aprendizaje no es consecuencia de la instrucción, sino del resultado de una participación de los alumnos en el contexto de de un entorno significativo; y, sin embargo la escuela les identifica su desarrollo cognitivo personal con una programación y manipulación complicadas.
ALUMNO: Correcto, entendimos perfectamente su conceptualización, ahora por favor el segundo mito: ¿En qué consiste?.
MAESTRO: El mito de la mediación de valores, según el autor de la Sociedad Desescolarizada, los valores institucionales que infunde la escuela son valores cuantificables. Pero para él, el desarrollo personal no es mesurable, con base a patrones de escolaridad, y una vez que las personas aceptan la idea de que los valores pueden producirse y medirse, tienden a aceptar toda clase de clasificaciones jerárquicas. “La personas que se someten a la norma de otros para medir su propio desarrollo personal, pronto se aplican el mismo patrón a sí mismos. Ya no es necesario ponerlos en su verdadero lugar, pues se colocan solos en sus casilleros correspondientes, se comprimen en el nicho que se les ha obligado a buscar, colocando a sus prójimos en sus respectivos lugares, hasta que todo y todos encajan.
ALUMNO: Asombrosa la forma de concebir la medición falsa de los valores institucionales que induce la escuela. Continúe si es tan amable con el tercer mito el de los “valores envasados”. Curioso nombre: ¿en qué consiste este mito?.
MAESTRO: La escuela, nos dice Illich, vende currículo y el resultado de proceso de producción de currículum se asemeja a cualquiera otro artículo moderno de primera necesidad. El distribuidor-maestro entrega el producto elaborado de (conocimientos estandarizados señalados en un currículo elaborados por adultos), al alumno-consumidor, y éste forzosamente deberá asimilarlo por medio de la repetición y la memorización, sin tomar en cuenta la diversidad de capacidades de los educandos. De ahí ese curioso nombre de “valores envasados”.
ALUMNO: ¿Estamos llegando al fin de este diálogo, por lo que antes de despedirnos le solicito nos haga saber el significado del último mito?
MAESTRO: El cuarto mito del progreso eterno se refiere a que al hablar de consumo, producción y crecimiento; Illich relaciona estos factores con la desenfrenada carrera por las calificaciones, diplomas y certificados, ya que en cuanto mayor sea la adquisición de calificaciones educativas, mayores las posibilidades de acceder a mejores ocupaciones en el mercado laboral. Mito que el modelo pedagógico actual, “por Competencias”, lo desmiente.
ALUMNO: Maestro, no sabe cuánto le agradezco que nos haya ofrecido esta magnífica charla tan ilustrativa, que me ha causado un gran asombro por la lucidez, clarividencia y mirada en prospectiva del pedagogo Iván Illich. Me hizo recordar algunas nuevas concepciones de escuelas alternativas que se desarrollan en todo el mundo, como “La Escuela en la Nube”, que dio a conocer en este mismo espacio recientemente. Estos planteamientos me indican que no está dada la última palabra en educación y por lo tanto me queda claro que hay que seguir estudiando con pasión si queremos dignificar la ingrata y compleja profesión del magisterio. Mi eterno agradecimiento por su paciencia y honestidad para tratar estos temas controvertidos.
Diálogo basado en el libro. “La sociedad Desescolarizada” de Iván Illich.
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